NUESTROS PROYECTOS
Esta foto es Barrado cuando todavía era joven, tímido y sin filtros: blanco y negro, terrazas de sudar, cuatro casas contadas y mucho trabajo por delante. Eso sí, ya apuntaba maneras… porque ese campanario se ve venir desde kilómetros: “aquí estoy yo”.
Esta foto es Barrado hoy, ya crecido, remozado y con las tejas puestas bien guapas. Ahora posa como quien dice:
“mírame, que pa’ feo ya estuvo el mundo”.
Verde por fuera, muy rojo en temporada, y con más curvas que los caminos de la sierra.
Entre una y otra hay décadas de historias: cabreros, abuelas mandonas, motes que no perdonan, callejones que huelen a vida y cerezales que valen más que el oro.
Barrado ha cambiado… claro que sí.
¡Pero el carácter sigue igual de fresco y igual de orgulloso!